Vaya viaje
5 de diciembre de 2025
La última newsletter del año te la envío desde Londres. Igual es pronto para hacer balance, pero publicar el día 5 siempre me obliga a asomarme al precipicio antes que nadie.
2025 vale por diez. Ha sido el año en que más cosas importantes me han pasado. Sin duda. Miro atrás y el balance es positivo, muy positivo. Me he dado cuenta de que mi cerebro evita recordar lo malo y eso es un arte. Además, lo que me inquietó en verano ahora es tan pequeño y lo protagonizan criaturas tan insignificantes, que ya les he dedicado demasiado espacio.
Este ha sido el año en que más he viajado. En coche, avión, tren, moto, autobús y barco. El que me ha llevado a Londres, la Toscana, Berlín, Palma, Grecia, Manchester, París, la Costa Azul, Lisboa, Cádiz, Tánger, Nápoles, Madrid, Londres... El año que más música en directo he escuchado, el de Berghain, Alcatraz, Moog, Oasis, Ben Böhmer, Polo & Pan, The Blaze, Modeselektor, Adriatique. El de refugiarme en Tossa para coger aire. El de conocer a Elia entre 80.000 personas, increíble. El de viajar con Júlia, Laia, Montse, Miriam, Coleto, mi hermana y la mama. El año de abrir los ojos, de parar para pensar y entender lo que quiero y, sobre todo, lo que no quiero. De volver a ilusionarme con proyectos bonitos y gente interesante.
El año de sentir, de sentir muy fuerte, tanto que a veces creo que no se puede ser más feliz, que tengo demasiada suerte, que me va a estallar el corazón.
El año que valió la pena.
Punto #1 Provisions Gresca
Mozzarella, jamón ahumado, cecina, salmón, caviar y mantequilla sin pasteurizar. Mmmmmm. Crème fraîche, encurtidos, gildas, tarrina de foie, jambon persillé y una nevera llena de quesos y carnes. Además, todo tipo de salchichas, chistorras, butifarras, criollos, morcillas, frankfurts y bratwursts.
Pegada a la vitrina con la misma fascinación con la que una niña descubre un escaparate lleno de chuches, así empieza mi visita a Provisions Gresca, la charcutería que Rafa Peña ha abierto a diez minutos de casa. Y es que, si el artífice de mi restaurante favorito abre un nuevo local, me lanzo sin pensarlo. Este señor me ha hecho feliz demasiadas veces en la barra del Gresca y ahora promete hacerlo también con su colmado.
Su idea de una charcutería moderna es muy sencilla y muy él. Producto de primera, cosas ricas de verdad y pocas complicaciones. Nada más entrar se siente la calidad, pero sin esa actitud de “tienda fina” que a veces da pereza. Aquí puedes llevarte media docena de huevos, el pan del día, un trozo de pâté en croûte que te arregla la cena o una mortadela con pistachos que es un sueño. Y sí, todo delicioso.
También tiene una selección de vinos que compraría sin dudar. No porque yo sea una experta, al contrario, porque Rafa lleva años apostando por los vinos naturales y controla del tema. Empezó cuando nadie los tenía en cuenta en Barcelona y ahí sigue como referente. Tiene un criterio que tranquiliza y te lleva a seleccionar cualquier botella y saber que será un acierto. Fácil.
El local, además, es bonito. Tiene ese punto de tienda de barrio cuidada pero que no presume. Luz suave, suelo brillante, cestas, cajas, metal y un ambiente que invita a quedarte. Es cercana, agradable y se nota que está hecha con cariño. Provisions Gresca convierte lo cotidiano en un pequeño lujo diario. Sales de allí con la bolsa llena y la sensación de que la vida, de repente, sabe un poco mejor.
Punto #2 Rama Duwaji
Cada etapa de mi vida está marcada por una it girl, por una chica que me obsesiona y de la que analizo absolutamente todo. Las gemelas Olsen, Sienna Miller, Edie Sedgwick, Lindsay Lohan, Nicole Richie, Cory Kennedy, Chloë Sevigny, Alexa Chung, Renate Reinsve. A qué se dedica, qué perfume usa, qué le gusta comer, quién es su pareja, la música que escucha. Tienen algo que me engancha y solo ver su foto haciendo cosas normales me entretiene.


Gracias a las últimas elecciones a la alcaldía de Nueva York ha aparecido una nueva obsesión: Rama Duwaji, la pareja del flamante alcalde. Rama mola todo. Nació en Houston en una familia siria musulmana y pasó parte de su infancia en Dubái antes de instalarse en Nueva York. Es ilustradora, animadora y ceramista, formada en Bellas Artes y con un máster en Ilustración por la School of Visual Arts.
Su trabajo ha salido en The New Yorker, la BBC y The Washington Post, y su estilo artístico gira en torno a la identidad árabe, la experiencia de las mujeres, la migración y las injusticias sociales. No es la típica primera dama florero, durante la campaña de su marido también creó parte de la identidad visual y no se corta al alzar la voz cuando toca.



Luego está su estilo, ese effortless que no se aprende ni se entrena. Combina la sensibilidad cultural de quien ha vivido entre varios mundos con una estética limpia, inteligente, muy Gen Z sin artificio. Su cara tiene algo que me recuerda a la Pili, la hermana de Rosalía. Es joven, es crítica, sabe lo que pasa en el mundo y lo que preocupa en la calle, además de tener un flow innato.
De repente se ha convertido en primera dama de Nueva York con una naturalidad que desarma, como si no hiciera nada y aún así lo hiciera todo. Una nueva it girl para mi colección.
Punto #3 Bocados toscanos
Intenté escribir Cinco Puntos sobre la Toscana y fracasé. No por falta de ganas, sino porque reducir esa región a un puñado de ideas es un ejercicio inútil. Cómo vas a resumir un lugar que te hace feliz desde que te despiertas hasta que te vas a dormir, donde todo es bonito y, encima, comes de maravilla acompañada del mejor guía del mundo.
Así que me rendí y fui directa a lo que recuerdo bien, los bocados. Cinco. Perfectos. De esos que se quedan contigo mucho después de volver a casa.
Tortellacci di zucca, burro e salvia de la Trattoria San Vitale
Se lo dije a Elia nada más probarlo, “voy a pensar en este plato muy a menudo y lo voy a echar de menos tanto como a ti”. La Trattoria San Vitale es un refugio donde solo comen los de Pistoia, un sitio sin turistas. Un lugar donde te dan de comer como en casa con el cariño de una nonna. La pasta fresca es suave, tierna y envuelve un relleno de calabaza meloso, ligeramente dulce, con ese punto mantequilloso que se derrite despacio. Es un bocado que te calienta el cuerpo y también el alma, que se desliza, te acompaña y se queda contigo más rato del que dura en el plato. No me equivocaba, un mes después, sigo pensando en él.
El antipasto de la Osteria Fischietto
Un festival. En condiciones normales con este antipasto comen dos personas y se quedan satisfechas. Pero nosotros, salvajes que somos, nos lanzamos a pedir también dos segundos. Pero vamos a lo importante, los cuatro platos para compartir. Unos pulpitos en salsa marinera intensos, puro mar, con polenta frita que, al mojarse en la salsa, crean un bocado perfecto, glutinoso, lleno de umami y con ese crunchy que te alegra la vidaa. Luego llega el Pappa al Pomodoro, migas de pan convertidas en una masa con tomate que saben a rebañar la mejor salsa del mundo con un buen pan, pero convertido en plato de cuchara. El bacalao frito no necesita explicación, es sencillo, crujiente, fresquísimo, suave. Y las almejas a la marinera, buaaaaah. Estamos en Livorno y se nota, unas almejas deliciosas que trazan un eje mediterráneo entre la cocina de mi padre y este pueblito de la Toscana. Todo regado con vino de la casa, espectacular.
Tortellini fritos de Dalla Lola
Me encanta Dalla Lola, es el sitio perfecto para calentar motores antes de salir de fiesta. Una trattoria que juega con la tradición toscana sin perderle el respeto, dándole ese giro moderno y cool bien entendido. Aquí no manda la Bistecca, aquí manda la cucina povera, los sabores de siempre y ese punto travieso que mezcla ingredientes, técnicas y guiños del mundo entero sin perder el espíritu toscano.
Nos dejamos llevar por Matilde, el alma del local, una chica encantadora con el pelo rosa que ya habíamos visto en el documental de Stanley Tucci, y empezamos con un snack maravilloso: tortellini fritos. Crujientes, saladitos, con sabor intenso a queso que te despierta las ganas de comerte el mundo.
Gnocchis con burro e salvia de Dalla Lola
Seguimos en Dalla Lola porque este sitio me gusta de verdad. No sabía si poner los spaghetti o los gnocchis, pero como no recuerdo el nombre completo de los primeros...
Mantequilla, mantequilla, muuuuuuucha mantequilla, tanta que parece casi un caldo, pero deliciosa, no sobra, muy láctea. Lo que hacen con la salvia no tengo ni idea, pero combinada con la cebolla caramelizada y las semillas de amapola crean la fusión perfecta.
Lampredotto de la Tripperia Pollini
Seguimos los pasos de Stanley Tucci en la Toscana y no podíamos irnos sin probar el lampredotto de la Tripperia Pollini. Diez minutos de cola que pasan volando porque verlos trabajar es un auténtico placer. Cortan el pan, mezclan la salsa, sirven el vino, todo con una precisión casi coreográfica.
Aquí cae el bocadillo más típico de Florencia, el lampredotto. Un panecillo redondo bien empapado en salsa verde y relleno de carne de tripa de vaca cocinada lentamente hasta quedar tierna, jugosa, melosa. Un bocado humilde que sabe a historia, a calle, a la ciudad entera.
Punto #4 Old Money
A veces una chica todo lo que necesita es ver imágenes perfectas de gente acomodada creadas por IA. Fantasmas de internet con sus bisones, sus chimeneas y sus niños impecables.



Una fantasía visual que no pretende ser real pero que relaja como si lo fuera. Old Money Culture es puro escapismo estético, un artificio acogedor, mentira perfumada, un álbum infinito de abrigos que pesan, salones que huelen a madera cara y paseos nevados donde nadie tiene frío ni prisa.



No cambia la vida pero la embellece un poco.
Punto #5: Soltera y fabulosa?
Parece que la soltería es el nuevo gadget de moda. British Vogue ha publicado un artículo diciendo que tener novio es casi embarazos, Rosalía en modo volcel, Lily Allen capitaliza su ruptura, los Javis anuncian su separación, Andy & Lucas, Sonia y Selena... Qué pesadilla.
Si antes nos vendían el amor romántico como meta, los medios que buscan el click fácil ahora quieren hacernos creer que lo cool es esquivarlo. Algo que me parece igual de absurdo que la obsesión por cazar al “hombre perfecto”, ese espíritu tan Sex and the City de los dosmil. De verdad, ¿por qué tenemos que convertir cualquier cosa en tendencia? ¿Qué será lo siguiente, que dormir de lado es de guapas? Paso. Me parece ridículo convertir en tendencia tener pareja o no, como si eso te definiera. Como si te hiciera más lista, más tonta, más moderna o más libre. No, es simplemente una situación vital más, tan válida como cualquier otra.
Llevo casi seis años sin novio canónico y no me siento ni más guay, ni más feminista, ni menos completa por ello. Sencillamente me siento bien, alineada con mi forma de ser. En este tiempo he tenido amigos íntimos, amantes esporádicos, morreos que ni recuerdo, historias que empezaron y acabaron en una noche, entre otras historias. Nada de eso me define. Nada. Igual que tampoco define a mis amigas llevar con su novio de la universidad, tener dos hijas y ser fiel desde hace veinte años. Todo está bien. Todo es válido si lo vives desde la felicidad, no desde la comparación. Y no necesitas etiquetarlo ni que una revista lo ponga de moda porque a nadie le importa.
Quizá por esa manera de funcionar hay gente que dice que estoy llena de red flags. Porque rehuyo definir relaciones. Porque prefiero fluir. Vivo mejor sin imposiciones artificiales. No necesito llamar “novio” a nadie para que sea importante en mi vida. Tampoco necesito justificar que alguien no lo sea ni reivindicar mi soltería. Trato de dejar que las cosas respiren, que cada vínculo encuentre su forma, que la gente que quiero sea libre, que yo también lo sea y que nada se convierta en jaula.
Por eso me cansan tanto los artículos que dividen, las guerras entre solteras y emparejadas, como si fuese una competición para ver quién vive mejor. Me parece carca, anticuado. La gente que está bien no se detiene a mirar cómo viven los demás. No reparten carnets de “moderna válida” o “señora conservadora emparejada”. Esa energía es ruido, ruido puro de redes, ruido que sirve para generar conversación, nada más.
Así que pasemos de tendencias sentimentales, de bandos, de etiquetas y de expectativas. Que cada uno viva como quiera. No hace falta montar un manifiesto de nada. Lo único que importa es si tú, en tu fórmula, estás bien. Y espero que así sea.
Punto y aparte
Seguro que el punto de la Toscana te ha abierto el apetito, ¿verdad? Pues mira este capítulo de Stanley Tucci disfrutando de esos platos y muchos más.
Me ha gustado mucho este artículo del NY Times sobre las comidas de Acción de Gracias que organizaba Joan Didion para 75 personas. Las fotos y apuntes gráficos son una delicia.
“Todo el mundo usa la excusa de haber ido a terapia para ser mala persona”, estas declaraciones de Beatriz Serrano me han gustado mucho y me han hecho pensar.
Esta señora me ha sacado una sonrisa.
Humans eating spaghetti. Esta cuenta de Instagram no engaña a nadie y me encanta.
Y hasta aquí la newsletter de diciembre, volveré con Cinco Puntos con… el día 15. Hasta entonces, disfruta!
















❤️❤️❤️
Ayyy el lampredotto que fantasía! Me ha dado mucha hambre tu newsletter y me alegro de que verte tan tan tan feliz!
Precisamente este año he conocido Tossa de Mar y también he visto a The Blaze!! Menudo descubrimiento ❤️🔥❤️🔥🍻🤟🏻
Un abrazo y felices fiestas, a brindar se ha dicho.