Cinco Puntos con Leila Méndez
Mirar, pensar, disparar
Sigo el trabajo de Leila Méndez desde hace tiempo, cuando compraba las revistas de música y moda que me hacían soñar con tener otra vida. Ella estaba detrás de muchas de las fotos que me fascinaban: retratos, editoriales, conciertos. Instantes que decían más que cualquier texto.
Tenía (y sigue teniendo) un rollazo tremendo. Formó parte de la generación que hizo que en Barcelona pasaran cosas, seguramente la que más ha molado en las últimas décadas. Yo, en la distancia, los miraba con admiración, intentando entender cómo lo hacían.
Ahora publica con Anagrama uno de esos libritos pequeños por fuera pero enormes por dentro: Disparos contados. Fotografiar con actitud analógica en la era de la inmediatez. Un ensayo sobre mirar de verdad, crear con calma y disfrutar del proceso. Habla de intuición, de error, de tiempo y de pensar. De volver a hacer algunas cosas como antes y recuperar cierta humanidad en un momento en que todo es velocidad y algoritmo. Un texto que te acompaña y te invita a mirar más despacio.
Lo he leído poco a poco, deteniéndome entre capítulos para reflexionar, subrayando frases y volviendo atrás. Con Disparos contados he descubierto que además de estar dotada para las imágenes, Leila también lo está para las palabras. Da gusto leerla.
Un lujo tenerla por aquí y contar con algunas de sus fotos. Espero que disfrutes.
Punto #1: ¿Cuál es la primera foto que recuerdas haber hecho y la última de tu carrete?
Conservo una foto de nuestra época en Río de Janeiro: mi padre me ayuda a sostener su cámara mientras yo fotografío a mis primos.
La última foto la hice anoche con el teléfono:
Punto #2: Instagram, ¿ventana, espejo o jaula?
Todo a la vez. Nació como una comunidad de creativos que compartían su mirada. De red social pasó a ser canal de entretenimiento y hoy funciona como un supermercado de marcas personales.
Yo ahora lo vivo con calma, porque para mí compartir fotos es natural. Pero hay quien lo vive con ansiedad. Lo mejor es no esperar nada de ese lugar.
Punto #3: La IA está cambiando la imagen a velocidad de vértigo. ¿Qué valores crees que la fotografía seguirá aportando aunque el algoritmo lo invada todo?
Creo que siempre habrá quien siga valorando la fotografía, sobre todo en su dimensión más documental, porque mantiene un vínculo directo con la realidad que ningún algoritmo puede sustituir.
Punto #4: El viaje que más te ha marcado y la foto que nunca llegaste a hacer en él.
Me marcó profundamente mi viaje a las Islas Galápagos en 2016. Es el lugar más virgen en el que he estado: tan protegido que allí son los animales quienes reinan, y se te acercan sin miedo porque no está en su ADN temer al ser humano. Hubo muchas fotos que no hice, porque entendí que esos momentos eran irrepetibles y preferí vivirlos con atención plena. En aquel instante pensé en lo increíble que debía de ser ser naturalista en tiempos de Darwin.
Punto #5: Tu definición de lo cool, ¿quién o qué lo encarna hoy en Barcelona?
Para mí, muchos viejitos son el epítome de la elegancia. Me encanta observar a mis vecinos mayores, sobre todo a aquellos que, pese a la edad, mantienen una actitud de dignidad absoluta.
Punto y aparte: Si mañana tuvieras que vivir sin hacer fotos, ¿qué otra forma de mirar elegirías?
Me seguiría fascinando observar a las personas a mi alrededor. Y probablemente me animaría a escribir otra vez.












Que mujer más interesante y me siento muy identificado con esta fotógrafa.
Muy interesante 😃. Lo incluimos en el diario 📰 de Substack en español?